Reseña histórica

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Reseña histórica

Reseña histórica

El municipio de Nerja se erige como uno de los enclaves más fascinantes para la investigación arqueológica y el estudio de la Historia, gracias a la trascendencia de sus yacimientos y sitios históricos. Entre estos destaca la Cueva de Nerja que constituye todo un referente en el ámbito de la ciencia prehistórica.

 

Constituyendo un testigo arqueológico invaluable, la Cueva de Nerja ha revelado una ocupación humana que se extiende por más de 40.000 años, remontándose hasta la Edad del Cobre.
Los vestigios hallados en la cavidad no solo proporcionan una visión detallada de la vida prehistórica, sino que también ofrecen una valiosa información sobre la evolución cultural y tecnológica de las comunidades que habitaron la región a lo largo de milenios. Este extenso período de ocupación, permite trazar un fascinante panorama de la adaptación humana a lo largo de las distintas eras.
Las investigaciones en curso continúan desentrañando los misterios de la Cueva de Nerja, aportando nuevos conocimientos que enriquecen nuestra comprensión de la Prehistoria en esta región. Este sitio arqueológico no solo es un tesoro para la ciencia, sino también un vínculo tangible con las raíces profundas de la humanidad, consolidando la importancia histórica y cultural del municipio de Nerja.

 

Fuera del ámbito de la cavidad debemos destacar la presencia de yacimientos protohistóricos como Tragalamocha, donde se documentó una serie de fondos de cabañas con un ajuar, preponderantemente cerámico, que datan del Bronce Pleno. Estos vestigios arrojan luz sobre las comunidades que poblaron la región en esa época, ofreciendo valiosos detalles sobre su vida cotidiana y su nivel de desarrollo.
Los descendientes de estas comunidades del Bronce establecieron contacto con los fenicios, quienes se asentaron en el territorio con el propósito de explotar los ricos recursos minerales, como el hierro y el plomo, que abundan en la Sierra de Tejeda y Almijara.

 

En época romana, se evidencia la importancia de este territorio como una vía de comunicación clave entre Malaca y Sexi (Almuñécar). El paraje de La Coladilla conserva un tramo de calzada romana que formaba parte de este relevante nudo de comunicación. A lo largo de esta vía, se establecieron complejos residenciales y productivos, como las villas romanas de Los Cancharrales y El Lugarejo. Además, se ha identificado la posible presencia de una posta en el Río de la Miel, una zona natural de paso por donde transcurría la calzada, subrayando la importancia estratégica de la zona en la red de comunicación romana.

 

En época visigoda se produce un fenómeno por el que una gran parte de la población se establece en zonas interiores y elevadas, dando origen a núcleos conocidos como "asentamientos de altura". Con la llegada de las tropas árabo-beréberes, estas poblaciones asentadas en nuestra sierra pactan con los gobernantes andalusíes. Sin embargo, a partir del año 880, se producen sublevaciones lideradas por figuras como Omar ibn Hafsun, desencadenando una serie de revueltas contra el poder central en Córdoba. Estas revueltas perduran hasta finales de la década de los años 20 del siglo X, cuando el emir Abd al-Rahman III logra la conquista de las grandes fortalezas asociadas a los rebeldes. Dentro de este período, destacan los castillos de Los Castillejos y La Ladera del Aprisco.
Una vez sometida esta población rebelde, el emir Abd al-Rahman III los obliga a descender de las zonas elevadas al llano. Es en este contexto se fundan las localidades de Nerja y Maro, formando parte del amplio entramado de alquerías andalusíes pertenecientes a la provincia de Malaqa.
Ambas localidades, ubicadas en distintos lugares que las actuales, basaban su economía en la agricultura, pero especialmente en la elaboración de la seda. Este aspecto se destaca en el poema que Ibn Said escribió sobre Nerja, mencionando la elaboración del "tiraz rayado", una prenda de seda bordada con hilos de oro y plata de gran valor. Este arte de la seda no solo constituía una fuente económica importante, sino que también contribuía a la riqueza cultural de la región durante este período andalusí.

 

En 1487, Nerja y Maro son conquistadas por los Reyes Católicos y pasan a depender del cabildo de Vélez-Málaga. Sin embargo, la peligrosidad de las costas dificulta la llegada de nuevos pobladores cristianos, a pesar de los privilegios otorgados por la corona y la construcción de un castillo por orden de la reina Juana I de Castilla, ubicado en la actual posición del Balcón de Europa.
Ambas localidades quedan abandonadas y no es sino hasta finales del siglo XVI que, gracias al establecimiento de dos ingenios azucareros, comienza a repoblarse la zona con personas que trabajan en estas fábricas. Los primeros asentamientos se sitúan en los alrededores de los ingenios, ubicados en solares apartados de las antiguas poblaciones andalusíes, ahora en ruinas, dando origen a los actuales núcleos de población.

 

En Nerja, el desarrollo de la nueva villa se consolida con la construcción de casas en los alrededores del nuevo castillo y la erección de la iglesia de El Salvador en el siglo XVII. El siglo XVIII marca un período de notable crecimiento, con la formación de nuevos barrios, la construcción de la Ermita de Nuestra Señora de las Angustias y la instalación de nuevos ingenios azucareros.
Este renacer de Nerja y Maro a través de la industria azucarera no solo marca una nueva etapa en su historia, sino que también deja una huella tangible en su arquitectura y desarrollo urbano. El establecimiento de nuevos elementos como iglesias, ermitas y la expansión de barrios refleja el resurgimiento y la vitalidad de la comunidad, sentando las bases para la configuración de la Nerja y la Maro modernas que conocemos hoy en día.

 

Durante gran parte del siglo XIX y el siglo XX, la economía de Nerja estuvo fundamentalmente centrada en la industria azucarera, continuando una tradición de años anteriores. Sin embargo, esta base económica experimentó un cambio significativo a medida que el turismo se consolidó como un sector dominante. Este cambio se vio impulsado por eventos claves como el descubrimiento de la Cueva de Nerja en 1959, la construcción del Parador Nacional en 1965 y la famosa grabación y emisión de la serie televisiva "Verano Azul" a finales de los años 70 y principios de los 80.
En la actualidad, Nerja se destaca como una de las localidades más conocidas de la Costa del Sol, atrayendo a visitantes por sus excelentes playas, su entorno natural, la autenticidad de sus calles y su variada oferta cultural, deportiva y gastronómica. Estos elementos convergen para crear un destino único donde los visitantes pueden disfrutar de experiencias inigualables.

 

La riqueza histórica del municipio se puede explorar más a fondo en el Museo de Nerja, donde los visitantes tienen la oportunidad de sumergirse en la fascinante historia del municipio.
En definitiva, Nerja ha logrado fusionar su rica herencia histórica con la modernidad, convirtiéndose en un destino que ofrece una experiencia completa a aquellos que buscan disfrutar de la Costa del Sol desde una perspectiva única y enriquecedora.